Presentación del ensayo “Génesis del sujeto y el objeto en El Perfume de Süskind” de Jorge Marugán Kraus

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En esta presentación, vamos a exponer el ensayo titulado “Genésis del Sujeto y el Objeto en El Perfume de Süskind” escrito por Jorge Marugán Kraus, en el que se analiza la psiocología usada por Patrick Süskind en su libro.

Como todos sabemos, cuando Jean-Baptiste Grenouille muere es arrojado a los deshechos de un puesto de pescado. Toda su unión con el mundo fue su instinto olfativo, que le acogió desde sus primeros minutos de vida.

El rechazo que producía le llevó a aislarse de todos los seres humanos y prescindió de todas necesidades que no correspondían a las básicas.

Tal y como dice Jorge Marugán Kraus, Grenouille, el protagonista, tiene “una sola forma de sentir que le impulsaba a un única acción: oler”. Esto presenta un ser humano primitivo, que se contenta con lo justo y necesario, un ser sin evolucionar. Se le podría comparar a un bombo de lotería, que contiene todos los números antes de que salga el premiado.

Pero estos olores no tenían un significado especial, una emoción, un sentimiento, sino simplemente algo parecido a los nutrientes. Grenouille es “un ser cuyo objeto es un puro objeto de la necesidad percibido bajo el principio del todo-o-nada”, es decir, es un ser que no tiene un punto medio, que o tiene todo lo que quiere o no tiene nada. Éste es definido por Lacan, médico psiquiatra y psicoanalista, como el Otro, que representa el contrario a la identidad. Este Otro es capaz de separa al sujeto de los cuatro objetos primordiales clasificados por Lacan según Freud: pecho, heces, mirada y voz. Sin embargo, el olor no puede ser cortado porque “el perfume es hermano del aliento” y “todo huele”.

Este aislamiento olfativo no es la única curiosidad que podemos observar en el comienzo de la vida de Grenouille. Dice su primera más tarde de lo habitual, y ésta fue “madera”. La pronuncia en el momento en que el objeto de la necesidad de oler  se le atraviesa, ya que no soporta el olor a madera, y sólo la palabra le libera. Sin embargo, las palabras no eran suficientes para expresar lo que olía, y el desarrollo de su talento de forma interior le llevó a ser cada vez más introvertido.

Más adelante en la novela, se produce un punto de inflexión en la evolución del personaje al aparecer “un olor excepcional cuya pérdida hace sufrir a su corazón”. Ocurre el fenómeno de identificación imaginaria, Grenouille se identifica hasta tal punto con el olor, que se siente completo. Lacan lo llama el estadio de espejo. Por primera vez, obtiene placer a través del olor. Pero éste no queda a su disposición, para ser atrapado como los demás. Se le llamará objeto a, que será el “agujero presente, real, imposible de llenar, en toda imagen que identifique al yo”. La imagen del yo representa el yo de Freud. La imagen de a es el principio clasificatorio de todos los olores.

El objeto de a también es denominado falo, es decir, el atributo anatómico que el niño descubre que es la falta a la madre, según Freud.

El placer que experimenta Grenouille no se relaciona de ninguna manera con el deseo sexual, el amor, o la fantasía, ni siquiera pasa al lenguaje.

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