Reflexión Mester de Clerecía (contexto erróneo)

El mester de clerecía, el oficio de escribir culto, surgió a partir del IV Concilio de Letrán. La palabra Concilio es derivada del latín “consejo”. Acudieron importantes figuras de la religión cristiana, como Gonzalo de Berceo o el Arcipreste de Hita, escritor del Libro del buen amor.

 

Surgió debido a la crisis de la Iglesia después del “no fin del mundo” en el año 1000.

 

Otro de los motivos fue la reforma luterana, en la cual Lutero renegaba del Papa. Europa quedó dividida en la Reformista y la Antirreformista. Lutero propuso una religión iconoclasta y, para ganar terreno, estableció la Santísima Trinidad (padre, hijo y espíritu santo). Aún así, los intelectuales empezaron a valorar las ideas luteranas.

 

También afectó la invención de la imprenta, que permitió que los libros fueran accesibles a todo el mundo, en vez de solo a la clase social alta.

 

La primera biblia conocida, la Biblia del Oso, estaba escrita en arameo, latín y griego. El pueblo no hablaba ninguno de esos idiomas y para restablecer la fisura entre Dios y el pueblo, se tradució la Biblia y, como consecuencia, fue desdivinizada.

 

Las medidas que se tomaron fueron la de impartir las misas en castellano, establecer la confesión auricular, traducir la Biblia y las enseñanzas de Dios para que el pueblo las pudiera entender, el establecimiento de la importancia de la Virgen como mediador entre el pueblo y Dios (tallan una cara a las estatuas de ésta) y el surgimiento del amor divino. El amor divino se difundía a través de la poesía provenzal y cortesana.

 

Los textos del mester de clerecía eran hagiografías, es decir, biografías de santos. En ellas se relataba el camino para ser un santo. Este camino está relacionado con el camino de Santiago y su peregrinación, gracias a la que entró en España la poesía provenzal.

 

El Libro del Buen Amor, escrito por el Arcipreste de Hita y en el que influyó San Agustín, es muy importante para el mester de clerecía. En él se presentan dos amores: el “buen amor” (amor divino) y el “mal amor” (mal carnal). Es contradictorio, ya que el autor quería conseguir el denominado “mal amor”.

 

Como personajes destacan la trotaconventos (conocidas a través de La Celestina de Fernando de Rojas), señoras que iban de convento en convento consiguiéndoles mujeres a los hombres, y las pastorales o serranillas, señoritas que viven en el monte.

 

Las pastorales o serranillas se dividen en las bucólicas y las salvajes. Las bucólicas representan a una  pastora preciosa, con la tez blanca… que representan la naturaleza idealizada. Las salvajes son pastoras reales, hombrunas y andróginas.

 

El Libro del buen amor está escrito en cuaderna vía, al igual que los textos del mester de clerecía. La cuaderna vía está escrita en cuartetos cuyos versos son alejandrinos y riman AAAA. Su uso demuestra que al autor usa la lírica culta.

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