Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)

Mi introducción:

Un reputado herrero vive en una humilde casa, sin demasiadas pertenencias. Su gran pasión es escribir poesía, aunque su obra nunca sale a la luz. Vive solo, sin compañía alguna aparte de su máquina de escribir y sus escasas posesiones. A pesar de la soledad que hay en su casa, tiene numerosos conocidos y amigos.

 La introducción de Gabriel García Márquez:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y de cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.”

(García M., 1999 11)

 Mi continuación de mi introducción mezclada con la de García Márquez:

El coronel Aureliano Buendía recordó entonces quién era su padre, ese herrero tan famoso que vivió durante tanto tiempo solo, hasta que conoció a su madre y le tuvieron a él. Recordaba que su padre era un hombre muy cercano y cariñoso, querido por todos, apenas sin enemigos. O eso parecía. Un día, cuando el coronel tenía apenas ocho años, entró un hombre a la herrería de su padre, mientras él hacia sus tareas escolares. El hombre dijo que se llamaba Francisco y que necesitaba unas herraduras nuevas para su caballo. Cuando el herrero se acercó a él, Francisco sacó un arma de pequeño calibre y, sin mediar palabra, le disparó.

Final de la introducción mezclada con ideas de Gabriel García Márquez del libro:

Antes de ese episodio, en su viaje a Macondo, su padre conoció a un gitano que se establecía allí con su familia en determinadas épocas del año. La familia de gitanos llevaban en sus viajes una serie de nuevos inventos para que la gente los comprara y así los pobres nómadas tuvieran algo que llevarse a la boca. Al ver un imán que le intentaron vender, el herrero lo compró ya que pensaba que con él podría sacar oro y así darle un mejor futuro a su familia. El imán no funcionó y sus vidas fueron igual de humildes.

Bibliografía:

GARCÍA M., Gabriel (1999) Cien años de soledad, Ed. El Mundo, Madrid

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