Comentario de texto: “Escenas de la vida cotidiana”

“Escenas de la vida cotidiana”

A poco de acostarse notó Jacinta que su marido dormía profundamente. Observábale desvelada, tendiendo una mirada tenaz de cama a cama. Creyó que hablaba en sueños… pero no; era simplemente quejido sin articulación que acostumbraba a lanzar cuando dormía, quizá por causa de una mala postura. Los pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche, huyeron pronto de la mente de Jacinta. ¿Qué le importaba a ella que hubiese República o Monarquía, ni que D. Amadeo se fuera o se quedase? Más le importaba la conducta de aquel ingrato que a su lado dormía tan tranquilo. Porque no tenía duda de que Juan andaba algo distraído, y esto no lo podían notar sus padres por la sencilla razón de que no le veían nunca tan cerca como su mujer. El pérfido guardaba tan bien las apariencias, que nada hacía ni decía en familia que no revelara una conducta regular y correctísima. Trataba a su mujer con un cariño tal, que… vamos, se le tomaría por enamorado. Sólo allí, de aquella puerta para adentro, se descubrían las trastada.

Pensando en esto, pasó Jacinta parte de aquella noche, atando cabos, como ella decía, para ver si de los hechos aislados lograba sacar alguna afirmación. Estos hechos, valga la verdad, no arrojaban mucha luz que digamos sobre lo que se quería demostrar. Tal día y a tal hora Juan había salido bruscamente, después de estar un rato muy pensativo, pero muy pensativo. Tal día y a tal hora Juan había recibido una carta, que le había puesto de mal humor. Por más que ella hizo, no la había podido encontrar. Tal día y a tal hora, yendo ella y Barbarita por la calle de Preciados, se encontraron a Juan que venía deprisa y muy abstraído. Al verlas, quedose algo cortado; pero sabía dominarse pronto. Ninguno de estos datos probaba nada; pero no cabía duda: su marido se la estaba pegando.

Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta

Benito Pérez Galdós nació en 1843 en Las Palmas de Gran Canaria y murió en 1920 en Madrid. Consagró su vida a la escritura, aunque también tuvo una carrera política influid a por el liberalismo.

“Escenas de la vida cotidiana” es un extracto de Fortunata y Jacinta.

El tema de este fragmento son las falsas apariencias.

Este texto consta de veintiséis líneas que forman dos párrafos.

La técnica narrativa que usa el autor en este fragmento de Fortunata y Jacinta es el monólogo interior.

El personaje que aparece es Jacinta, pero también se menciona al marido de ésta. Jacinta es una mujer reflexiva e inteligente, que no duda en pasar una noche en vela averiguando lo que sucede en su matrimonio.

Los recursos literarios de forma que he encontrado son la aliteración en la línea 16 (“a tal hora, Juan había salido”) y el hipérbaton en la primera línea.

Como ya he mencionado, el tema de este extracto son las falsas apariencias. Las líneas 1 a 7 forman la primera parte interna de este texto, en la cual el narrador hace una introducción a la situación. La segunda parte está formada por las líneas 7 a 15, en la cual el narrador explica los pensamientos de Jacinta a través del monólogo interior. De la línea 15 a 26 es la tercera parte, en la cual el narrador explica la refleíón que hace Jacinta durante la noche, usando la misma técnica narrativa que en la anterior parte.

Los recursos literarios de significado que he encontrado son la hipérbole en las líneas 9 y 17; el soliloquio en las líneas 6 y 7, ya que Jacinta habla consigo misma aunque el estilo del diálogo sea indirecto; la personificación en las líneas 5 a 6 “Los pensamientos políticos nacidos de las conversaciones de aquella noche, huyeron pronto de la mente de Jacinta”, ya ue los pensamientos políticos ni nacen ni huyen.

Se relaciona con Benito Pérez Galdós por el uso del monólogo interior (segunda y tercera parte internas) de Jacinta, del lenguaje popular y de la descripción psicológica de los personajes (también característica del Realismo).

Este fragmento se relaciona con la novela realista porque narra una escena de la vida cotidiana de la gente de la época. Guarda similitudes con los cuadros de costumbres, ya que su función era la misma.

El tema es las falsas apariencias, tema recurrente del siglo XIX.

El uso de la hipérbole en una obra realista cuando es un recurso literario del Romanticismo muestra la influencia de este último movimiento en el Realismo.

Se hace referencia a Amadeo de Saboya en la línea 7 “ni que D. Amadeo se fuera o se quedase”. Jacinta apunta a que el rey de España, Amadeo I, se va a Italia.

Este fragmento se podría considerar como una denuncia al adulterio de los hombres a sus esposas, ya que esa era una de las pretensiones de Benito Pérez Galdós, la de denunciar hechos de la vida que no le parecían adecuados.

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